Pitágoras
hablaba de la música de las esferas porque comprendía que cada diminuta
partícula del universo vibra y crea a través de sus vibraciones luz y sonido.
Cada
vibración tiene su propio color, su propio reflejo luminoso y su propio sonido,
y cada uno de sus aspectos es intercambiable. Las vibraciones son el alma de la
luz y el sonido, manifestaciones del espíritu que los genera, el cual es
invisible e inaudible para nosotros.
La vibración es, de hecho, la sustancia universal.





