Hay muchas
personas para quienes la “carencia de deseos” es una cualidad difícil de
adquirir, porque sienten que sus deseos SON su ser mismo; que si los deseos que
les son peculiares, si sus agrados y desagrados fuesen eliminados, nada de sí
mismo quedaría.
Pero éstos son
solamente los que no han visto al Maestro; a la Luz de Su sacra presencia todo
deseo se extingue, excepto el de ser como El.
Sin embargo,
antes de tener la alegría de encontrarlo frente a frente, podrás conseguir la
ausencia de deseo si así lo quieres.
Te ha mostrado
ya el discernimiento que las cosas codiciadas por la mayoría de los hombres,
tales como las riquezas y el poder, no valen la pena de poseerlas; cuando esto
se siente de verdad y no es un simple decir, cesa todo deseo de ellas.



