SINFONÍAS DEL AMOR, CONÓCETE A TI MISMO

SINFONÍAS DEL ESPÍRITU,CONÓCETE A TI MISMO

viernes, 17 de junio de 2011

El hombre y la mujer dentro del mundo de hoy



¡¡ PENSEMOS... !!   ¡¡ REFLEXIONEMOS... !!

     Hace mucho tiempo (y hoy día también) en los albores de la humanidad, existieron quienes manipularon y dominaron la mente y corazones de los hombres utilizando una magnífica herramienta: el temor.
Para ello, utilizaron formas grandilocuentes del verbo, mediante las cuales -entre otras cosas- proyectaban dantescas imágenes de cuanto sucedería a aquellos que no obedecieran sus mandatos, erigidos como leyes de Dios.
     Muchas de estas formas de manipulación han sobrevivido los tiempos. No obstante, sus efectos no son ni mucho menos los mismos: en el mejor de los casos solo logran estimular la morbosidad y la especulación.
     En la mayoría de nosotros (cuyo camino se dirige al otro extremo) ya no es tan sencillo temer y sentir fe ciega, pues "algo" VE y SIENTE con otra perspectiva, aún cuando persistan los "profetas" en su deseo de convertir al hermano con los mismos argumentos de hace más de dos mil años.
     En la actualidad es más sencillo infundir temor con la amenaza de una guerra nuclear entre potencias económicas que con la posibilidad de recibir un manotón de la furia divina. El hombre teme más a la desolación y al hambre que a la profecía que mienta que se levantarán los muertos de sus tumbas. Reaccionamos mejor a la amenaza de perderlo todo (padres, esposos, hijos, salud, bienes, etc.) por causa del enfrentamiento de unos pocos con poder material que a la visión de un apocalipsis.
     En otras palabras, nuestros temores son mucho más concretos y pudiéramos decir que hemos comenzado a intuir que dependemos de nosotros mismos.
     ¿Es falso acaso que, en momentos de profundas crisis internas, llegamos a sentirnos casi ridículos al arrodillarnos para gemir ayuda a un Dios que está fuera de nosotros? ¿Cuántos no hemos paladeado la frustración y la impotencia confesando a otro hombre nuestras angustias, en momentos en los cuales obramos guiados por preceptos impuestos desde nuestro nacimiento? ¿No es por ello que estamos aquí? ¿No es cierto que buscamos una RESPUESTA, aunque desconozcamos exactamente de qué se trata?
     Podemos afirmar que ha germinado por fin la certidumbre de ser dueños de nuestro propio destino. Sin embargo, nadie nos ha enseñado cómo es sostenerse sobre nosotros mismos, con todo el inmenso peso que esa responsabilidad significa. Es por ello que estamos aquí, todavía con ganas de que se nos diga qué debemos hacer y hacia donde debemos ir: ¡cuantos de nosotros esperamos que se tomen las decisiones por nosotros mismos? ¿cuántos estamos dispuestos a obedecer, facilistas y evasivos? Empero, SABEMOS que ésta no es la verdad.
     Hemos aprendido que no podemos esperar milagros, sin participar conscientemente en nuestras vidas. También hemos aprendido que el INDIVIDUO es importante en cuanto al trabajo de desarrollo individual, empero es inútil mantener el individualismo cuando se trata de la EVOLUCION HUMANA y a la tan vejada salvación: un sólo hombre no será salvado ni podrá evolucionar, porque un sólo hombre NO ES LA RAZA HUMANA.
Esa respuesta en cuyo pos vamos, está profundamente ligada con la CONCIENCIA.
     De acuerdo con el diccionario, CONCIENCIA es: "Conocimiento, noción. Sentimiento interior por el cual aprecia el hombre sus acciones. Moralidad, integridad".
     Es necesario que sepamos interpretar cada uno de estos conceptos en nuestro interior. Una cosa es conocimiento, otra noción; otras sentimiento interior, moralidad, integridad o apreciar.
     El significado de CONCIENCIA va más allá del saber. Tiene que ver con ESTAR DESPIERTOS. En su aprendizaje está el lograr despojarnos de las ansias fenomenológicas que nos habitan cuando acudimos a cuentos como éste y de los cuales se aprovechan aquellos que pretenden lograr sus objetivos, muchas veces egocéntricos. Está la certidumbre de que nadie remediará nuestros problemas individuales si de nosotros mismos no parte la voluntad de cambiar. Está el profundo y terrible conocimiento de no poder dar la espalda a la realidad humana, aún cuando pretendamos orar mantrams, por que comprendemos que somos duales y como tales, dual es nuestro desenvolvimiento en nuestra existencia.
     La CONCIENCIA apunta directamente a estimular la fuerza positiva que logrará el paso hacia adelante de nuestra raza. Pero si en nuestra vida cotidiana continuamos siendo objeto de actitudes colectivas de egoísmo, resentimiento, avaricia, competitividad y separatividad, podemos suponer las dificultades que esta tarea implica.
     La Conciencia nos obliga a intervenir simultáneamente en nosotros mismos y en nuestro contorno.
     Debemos comprender que cuanto somos y vivimos hoy, con toda su carga positiva y negativa, es resultado de acciones pasadas. Si somos conscientes, seremos incapaces de preguntar ¿por qué?, ya que conoceremos nuestra cuota de responsabilidad en ello.
     Uno de nuestros deberes como ciudadanos de un país, es enseñarnos y enseñar la Conciencia; es hacer comprender (tanto a nosotros mismos como a nuestros congéneres) que no es escuchando a las TV y prensa, etc., (nos estudian y manipulan sicológicamente), dándole fuerza al temor con nuestra imaginación como podemos avanzar en la Solución de los retos que vienen... Es asumiendo una actitud responsable y participativa, tanto interna (en nuestra mente y corazón) como externamente, como lograremos polarizar los aspectos negativos de nuestra existencia como individuos y como raza. No es escuchar ciegamente; es buscar el peso de su verdad en nuestro interior: ese "algo" que percibe y siente desde otra perspectiva (el Alma con sus valores) será nuestro guía. Nos sorprenderá "descubrir" que convergemos en el mismo punto, aunque nuestras palabras sean diferentes.

CON LA CONCIENCIA NO HAY LUGAR PARA EL TEMOR.









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